6) Soberanía sobre el cobre y nuestras riquezas básicas
Chile debe ejercer soberanía plena sobre su territorio, sus recursos naturales, tierra, subsuelo, aguas, mar, explotándolos racionalmente.
El cobre es chileno y debe ser explotado en beneficio de Chile y su pueblo. En 2004 representó el 50% de las exportaciones chilenas y unos 4.000 millones de dólares de ingresos fiscales, 3.300 de ellos por cuenta de CODELCO, lo que representa el 20% de los ingre-sos del Presupuesto Nacional.
Una política nacional para el cobre exige regular su producción para evitar la sobreproducción mundial y caída de su precio; cobrar un royalty de 10% sobre el valor del cobre fino extraído, caminar decididamente hacia la renacionalización de las 19 empresas trans-nacionales que hoy están en nuestro país; hacer efec-tiva la tributación a las empresas transnacionales; incentivar la fundición y refinación en Chile de todos los concentrados e industrializar el cobre en Chile, expan-diendo y fortaleciendo CODELCO, traspasar al Presu-puesto Nacional el 10% de las ventas de cobre que se entrega a las Fuerzas Armadas. Todo ello en camino a la nacionalización de todos los yacimientos cuprífe-ros de la gran minería.
También debe cobrarse royalty por la explotación de otros minerales, recursos acuíferos, pesqueros y fo-restales.
Hay que modificar la legislación sobre el aprovecha-miento de aguas, para terminar con la especulación, fraude, acaparamiento y apropiación del recurso por compañías extranjeras y otros grupos minoritarios.
Se debe legislar sobre el uso beneficioso de los dere-chos de aguas para evitar el acaparamiento y manejo especulativo de los derechos de agua no utilizados, con lo cual se disuaden las reclamaciones de agua con fines especulativos y se permite planificar el uso de las cuencas. Debe pagarse patente por el uso del derecho de aprovechamiento, y otra patente por el no uso del derecho.
Chile debe ejercer soberanía plena sobre su territorio, sus recursos naturales, tierra, subsuelo, aguas, mar, explotándolos racionalmente.
El cobre es chileno y debe ser explotado en beneficio de Chile y su pueblo. En 2004 representó el 50% de las exportaciones chilenas y unos 4.000 millones de dólares de ingresos fiscales, 3.300 de ellos por cuenta de CODELCO, lo que representa el 20% de los ingre-sos del Presupuesto Nacional.
Una política nacional para el cobre exige regular su producción para evitar la sobreproducción mundial y caída de su precio; cobrar un royalty de 10% sobre el valor del cobre fino extraído, caminar decididamente hacia la renacionalización de las 19 empresas trans-nacionales que hoy están en nuestro país; hacer efec-tiva la tributación a las empresas transnacionales; incentivar la fundición y refinación en Chile de todos los concentrados e industrializar el cobre en Chile, expan-diendo y fortaleciendo CODELCO, traspasar al Presu-puesto Nacional el 10% de las ventas de cobre que se entrega a las Fuerzas Armadas. Todo ello en camino a la nacionalización de todos los yacimientos cuprífe-ros de la gran minería.
También debe cobrarse royalty por la explotación de otros minerales, recursos acuíferos, pesqueros y fo-restales.
Hay que modificar la legislación sobre el aprovecha-miento de aguas, para terminar con la especulación, fraude, acaparamiento y apropiación del recurso por compañías extranjeras y otros grupos minoritarios.
Se debe legislar sobre el uso beneficioso de los dere-chos de aguas para evitar el acaparamiento y manejo especulativo de los derechos de agua no utilizados, con lo cual se disuaden las reclamaciones de agua con fines especulativos y se permite planificar el uso de las cuencas. Debe pagarse patente por el uso del derecho de aprovechamiento, y otra patente por el no uso del derecho.
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